miércoles, 27 de enero de 2010

EL CACAO: como principal actividad productiva

En el caso de La Península de Paria, se sabe que el cacao formó parte de su historia desde el siglo XIX, para ese entonces muchos jornaleros tanto nativos como otros provenientes de zonas adyacentes y de las Antillas llegaron a las plantaciones de cacao en busca de trabajo y se establecieron en la tierra que actualmente pertenecen. En el caso de la Cumbre Mariano León como una de las partes más alta con un excelente clima fresco de montaña, por su puesto tenía que ser influenciada. La principal hacienda de la época era la de La Oficina administrada en sus inicios (etapa más productiva) por el Sr. Malavé la cual constaba con grandes extensiones de tierra en la que laboraban gente de todos los pueblos vecinos. El cacao hizo que se reunieran gente de muchas culturas y razas en la Península de Paria, de allí apellidos pocos comunes en otras zonas del país como: Urbaez, Ugas, Bonillo, entre otros.

La gente y en especial los más pobres de la época se dieron cuenta que si seguían trabajando de jornaleros nunca iban a tener nada, por lo que de manera muy tímida decidieron convertirse en productores de cacao, fueron extendiendo pequeñas plantaciones que se juntaron para convertirse en una gran hacienda de cacao. Es decir, La Cumbre en la actualidad es una Gran hacienda de Cacao.

El cacao representa en estos tiempos una de las pocas por no decir la única actividad agrícola que se practica en el campo, la mayoría por ejemplo abandonó las plantaciones de café con la excusa de que lo compraban muy barato.

En la mañana temprano vemos a la gente que va a la recolección del cacao, con su esgarretadera en el hombro ya que el procedimiento desde la época de la colonia hasta nuestros días no ha variado en nada. Se tumba la maraca de cacao con la esgarretadera, se recolecta, se lleva a un lugar donde se amontona llamado esjulladero, luego se extrae el cacao que es metido en sacos de pita para que bote la baba y como paso final se lleva al vagón, gaveta o piso donde es secado al sol.

El tipo de medida del cacao es llamado Fanega y equivale a 50 kgs apróximadamente.

El cacao maduro tiene unas semillas que se pueden chupar como un mamón guama o una guanábana (catuche). Estas semillas están cubiertas por una sustancia gelatinosa. Son dulces y muy sabrosas.


BOLITAS DE CACAO

El procedimiento consiste en tostar las semilla de cacao en una paila o aripo y dejarlo enfriar, luego se le despega la concha y le membrana que cubre la almendra, al día siguiente se muelen las almendras en un molino (máquina de moler) a la que se le echa: canela, clavos de especie, anís estrellado, nuez moscada (memoscada) y vainilla. Hay quienes le pone a esta mezcla unas cucharadas de leche en polvo. Se amasa hasta tener una pasta uniforme que permita darle forma de bolas, luego se deja secar hasta que se pongan duras.

La preparación: La bola de cacao, es rayada y disuelta en agua que es llevada al fuego, luego que esta mezcla hierva se le agrega leche al gusto. Esta es una bebida caliente que se acompaña con galletas, pan o mallorquín.

Las siguientes fotos que muestran el trabajo manual en la obtención del cacao, fueron suministradas por Leodanny León.


jueves, 14 de enero de 2010

JESUS ARCIA: el pintor de paisajes

Conocido también con el nombre de Jesús el de Licha Quintero o Jesús Camiller, llegó a la Cumbre Mariano León con el propósito de redimirse y empezar de cero en un espacio tranquilo y retirado de tanto alboroto. Esta era la premisa, pero, ¿de que vivir era la otra pregunta? Bueno, en seguida este señor se hizo de un terreníto en Churupal y armó su huerto como prueba anticipada de que no iba a ser fácil vencerle.

Con su inseparable compañera "La Negra" este empezó a adaptarse a las condiciones de lo que sería su nuevo hogar. Luego de muchos ensayos y errores lo que empezaría como una pintura tímida se convertiría en una extraordinaria virtud que quizás tenía desde siempre y sólo en la Cumbre pudo descubrirla.

Su primera obra la hizo precisamente al frente de su casa, esta significaría la primera de muchas, ya que de inmediato se corrió la voz por toda la Cumbre y sus alrededores. En la Cumbre, casas como la de Margarita Bonillo, Encarnación "Canacho", Susana Meza, entre otras fueron pintadas por este artista., sin incluir las que están pintadas en otros pueblos aledaños.

El arte en la mayoría de los casos no sirve para comer, por ello C
amiller se ha dedicado a otras actividades de subsistencia, sin embargo, en sus ratos libres se pone a pintar los paisajes que le vienen a su mente, como prueba firme de que la capacidad creadora del hombre es indescriptible.

Fotos:
(1)Ludwin Arcia.
(2 y 3)Lady Moreno.

martes, 12 de enero de 2010

CHALAO: EL VENDEDOR ITINERANTE

El Sr. Wenseslao un productor agrícola oriundo de las Conopias siempre estuvo ligado al comercio, al principio en la compra y venta de cacao y café. Hasta que un día se le ocurrió la idea de poner una bodega en su casa en la cual vendería productos de la cesta básica, sin ninguna competencia cercana éste se perfilaba como un buen negocio.

Al pasar del tiempo se percató de que el negocio no le era rentable y que las cuentan no cuadraban, se le ocurrió una idea... "¿porqué esperar que la gente venga a la bodega, si yo puedo llevarle los víveres a la puerta de sus casas?" este sin duda sería el primer paso de la aventura más grande de Chalao.

La segunda pregunta era ¿cómo? Sino disponía de un vehículo...pues miró una carretilla de construcción y terminó de cuadrar su plan.

Desde entonces es ya común ver a Chalao con su carretilla en las tardes recorriendo toda la Cumbre. Hay que ver las condiciones físicas de este comerciante.

Con su particular estilo, camisa abierta a dos botones, pantalones entre las botas de goma, su respectiva contra y su particular saludo "¡todo bien todo bien todo bien!" Chalao es sin duda uno de los personajes más especiales de la Cumbre Mariano León actual y sus alrededores.

UNA CANCHA PARA LA COMUNIDAD ... una realidad a medias

Una cancha deportiva hace algunos años era una la de las principales necesidades para los niños adolescentes y no tan adolecentes de la época. Era ya común ver en esos tiempos aros y tableros de basket improvisados en la orilla de la carretera en los cuales se juntaban todas las tardes gran cantidad de personas a jugar "3 3" era normal escuchar el eco producto del sonido del balón hasta que ya la oscuridad hacia imposible la competencia. Uno de los más visitados era el que se encontraba al frente de la casa de Lucía.

Lo más importante y rescatable era la organización y esfuerzo para conseguir los insumos deportivos con la comisión de deporte de la Alcaldía de Libertador en ese entonces presidida por el Prof. Luis Aliendres. El ese clima fuimos creciendo y nos tocó salir de la Cumbre en busca de mejoras, pero al encontrarnos de nuevo en temporadas, era casi inevitable reunirnos a jugar el respectivo "3 pa 3".

Años más tarde se construyó una cancha deportiva al lado de la Jabilla. Aunque se debe reconocer que no fue el mejor trabajo de ingeniería, mal que bien allí está.

Hoy día, se puede ver con mucha contrariedad, que ya los muchachos no juegan basket ni pelotica de goma, chapíta ¿a que se dedican en sus ratos libres? Eso si es una verdadera incógnita.

De manera muy particular creo que esto es consecuencia de la descomposición del gentilicio local del Cumbrero que trae como consecuencia la apatía a las actividades, labores, tradiciones que en un momento constituyeron el atractivo principal de este pueblo. La gente abandonó por completo los manantiales, la siembra de la tierra y la recolección de frutos. Para hacer un sancocho hay que comprar la verdura en los mercados. Esta herencia de inutilidad es la que le estamos dejando tal ves sin darnos cuenta a las nuevas generaciones que inevitablemente tomarán en camino más corto para conseguir dinero.

Cabe destacar que esto sucede en muchas partes del país, donde la gente mediante protestas consiguen que se construya una cancha y está termina en el mejor de los casos utilizada para meter minitecas.

¿Que debe pasar para que la gente abra los ojos y se de cuenta que abandonar lo que somos como pueblo no es la salida?

Aunque debo confesar que en medio de todo me causó mucha alegría ver a unos 4 niños entre 6 y 10 años jugando "fusila'o" por lo que creo que no todo está perdido. Puedo presumir que ya habían gastado todo el dinero para comprar fosforitos.