viernes, 28 de agosto de 2009

UN HOMENAJE A NUESTRAS EXTRAORDINARIAS MUJERES

Todo esto comienza con un enorme reconocimiento a quienes desde el día en que abrimos los ojos al mundo se esmeraron por siempre darnos lo mejor, su preocupación infinita porque nunca faltara lo necesario, porque era así no había nada de sobra, era solo lo necesario. Mujeres llenas de un infinito sentido de la protección y sobretodo del desprendimiento afectivo para con los suyos, bregadoras, echadas pa´lante con una sola obseción “el hogar”.

Las mujeres de la Cumbre Mariano León desde muy niñas aprendieron el significado de la palabra “sacrificio” no hubo juegos de muñecas ..”a cuidar muchacho y hacer oficios”, hasta que le llegara la edad de formar su propio hogar (que por cierto era bien corta en esos tiempos). En fín como la tecnología y el bienestar siempre suele tardar más para quien en verdad lo necesita, en el campo todo era (y todavía en ciertas cosas) rudimentario, tal cual herencia de nuestros antepasados.

El procesamiento del maíz por ejemplo desde su plantación era netamente manual, (no había harina precocida) la primera cosecha para hacer bollo y cachapa, la segunda para hacer arepa pilada, raspada o tibia y la tercera o parte de ella para sacar la semilla de la próxima siembra. (amarradas en lo que llamaban trojas llevando humo del fogón para mantener la semilla del maíz libre de gorgojos); y allí estaba la mujer realizando todas aquellas actividades con una facilidad pasmosa. Cuando había que lavar la ropa se iban para el pozo más cercano con su ponchera de ropa sin ayuda de nadie. Incluso había quienes se integraban a las labores de siembra o recolección de frutos de café y cacao. Pero lo que más impresión causaba era verlas salir de Churupal todos los días con un tobo lleno de agua en la cabeza, manteniendo el equilibrio de manera perfecta.

Se tomaban la reproducción muy en serio y la que menos hijos tenía en esos tiempos era 6 o 7 muchachos, pero con seguridad todos esos niños nunca se sintieron perturbados por la falta de algo ya que todos aprendieron el verdadero significado de cada una de las cosas que tenían.

Por defender y mantener su hogar muchas aguantaron maltratos, humillaciones, pasaron hambre y trabajo pero jamás se olvidaron de su más importante misión “la de cuidar a sus hijos”. En la actualidad y en especial para las nuevas generaciones de mujeres Cumbreras esto se ha perdido. Pero allí estan las Super Mujeres de la primera escuela que no lo piensan dos veces para cuidar y hacerse cargo de cualquier nieto, sobrino o familiar pequeño. (y literalmente así es).

¡¡Botar a un hijo a la calle!! jamás, ese puede ser borracho, flojo, coñoemadre, malandro, drogadicto, maluco, pero quitarse esa responsabidad no es opción.

Hay una historia que casi es una leyenda urbana, de una madre que dejó a su hijo de meses en un hueco en el medio de la sala de su casa (piso de tierra) rodeado con sillas de madera para que no se saliera, desnudo con tan solo un pañal de tela hecho de una manga de bluejeen. En el fondo de la casa había un puerco americano que al darle el fuerte olor que salia de aquel rudimentario pañal irrumpió de manera desesperada por él. La madre en medio de la estrepitosa situación tuvo que pelear con ese puerco para quitarle a su hijo de la trompa, lo cual logró luego de que éste recorriera varios metros.

Mama, Mami, Mita, Maita, Mamabuela como quieran llamarlas, mil gracias y como dice la canción “sigan regando su huerto y zurciendo sus recuerdos hasta que dios lo permita”. De ustedes siempre estaré agradecido.







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