jueves, 12 de noviembre de 2009

LA LEYENDA DE LOS ENTIERROS

Durante muchos años, de niños crecimos escuchando historias verdaderamente espeluznantes sobre espantos, aparecidos, duendes, animales misteriosos, ruidos, entre otros. Uno de los más macabros era el de Los Entierros, que no era más que dinero, oro o plata, enterrado en vasijas de barro o cajas de madera por personas que ya habían fallecido y que para salir de pena tenían que buscar un benefactor para darles el tesoro. Estas fueron historias que se hicieron muy conocidadas desde la colonización hasta nuestros días.


Para ser elegidos las personas tenían que cumplir con una serie de condiciones, tales como: ser de alma caritativa, religiosos, sin codicia, sin mala intención y por su puesto con nervios de acero, porque el difunto le aparecía en sueños, mediante señales o en el peor de los casos aterrorizándolos. Las personas tenían que ser religiosas ya que luego de obtener el tesoro, tenían que hacerle al muerto una serie de rezos y misas pidiendo por el descanso de su alma. Pobre del que se fuera con la cabulla en la pata, estaban condenados a vivir el resto de sus días con enfermedades y en la más cruel miseria a parte de tener muertes verdaderamente terribles.


Luego de ser escogidos era el muerto quien ponía las condiciones: media noche, sin luz de luna, sin decirle a nadie y algunos rezos. Las personas no podían ser codiciosas porque entonces el entierro se perdia en medio de una cortina de humo.


Tambíen cuentan que había que dejar parte del tesoro (una o algunas monedas) en el hueco de manera visible. Esto servía para que las ánimas se alejaran.


Existen dos tipos de Entierros; los buenos y los malos, en los primeros cumplian el procedimiento tal cual explico en anteriores, en el segundo tenían que hacer un sacrificio con un animal o un humano - “van dos para que regrese uno” (condición) porque uno tenía que quedar en el hueco donde estaba el tesoro.



LOS CAZADORES DE ENTIERROS


Existían personas que los llaman en el pueblo, Los Cazadores de Entierros, porque se valían de horaciones para engañar a los muertos y asi lograr el objetivo. El único riesgo era ser descubiertos, recibían golpizas de magnitudes inimaginables. Ellos decían que los muertos se anunciaban con una luz, que dependiendo de su intensidad se sabía el tamañó del botín.


Ya era normal escuchar entre los habitantes de la Cumbre Mariano, Santa María, Las Conopias, Catuaro Arriba y todas esas comunidades que se comunicaban por caminos oscuros que habían visto una Luz de Entierro, “Era de morocotas porque la luz era amarilliiita”...Hoy día ya la gente ni de eso habla, pero en la noches oscuras de la Cumbre se pueden ver a lo lejos las luces de Los Entierros (que no tiene nada que ver con la de los cocuyos) son las almas en pena esperando por alguien que los ayude a alcanzar el descanso eterno.


Lo cierto del caso es que con el pasar de los años todos estas historias fueron mermando hasta llegar al punto que sólo los más viejos (apartando) las conocen. Hay quienes dicen que fué la llegada de la luz eléctrica, yo digo de manera muy personal que dejamos de vivir nuestras historias para vivir, comentar y enseñar la de otra gente y otros pueblos, a los que no se porque razón vemos con mayor admiración e importancia.


Cito: "La originalidad consiste en volver a los orígenes". Gaudi.





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